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La mediación es una buena vacuna para nuestras emociones

La mediación es una buena vacuna para nuestras emociones

Escrito por: Javier Alés

Hoy más que nunca tras esta sexta ola, toca construir. Construir oportunidades, construir confianza y construir un nuevo futuro, para todos aquellos que lo están pasando mal y aquellos que viven en conflicto. Para ello lo que más necesitamos es solidaridad y cohesión. Para los mediadores lo cierto es que cuanto más incierto es el futuro, más claro vemos el camino.

Es en las peores situaciones, cuando dicen que más crecemos. Pero lo que realmente estamos buscando, probando, esperanzados, es que esa vacuna que nos han inoculado incluso por tres veces, aleje de la “enfermedad”, que nos proteja ante la maldita pandemia que asola el mundo.

Y por eso hoy, como experto en la gestión de conflictos, me pregunto ¿qué vacuna necesitamos ante un conflicto? ¿cómo es esa vacuna a los sentimientos enfrentados?, ¿servirá de verdad para un futuro mediato? No solo para la salud, sino para el alma…

Dicen que una vacuna es una preparación destinada a generar una inmunidad ante una enfermedad, produciendo o estimulando lo que los expertos llaman anticuerpos.  Por ello, una vacuna contiene un agente que se asemeja a un microorganismo causante de la enfermedad, que estimula nuestro sistema inmunológico del cuerpo a reconocer al agente como una amenaza, destruirla y guardar un registro del mismo, de modo que el sistema inmune puede reconocer y destruir más fácilmente cualquiera de estos microorganismos que encuentre más adelante.

Es posible que hayamos recibido ya, la vacuna, así ocurre casi al 80% en muchas partes del mundo. Que si tenemos la de Pfizer, la de Moderna, o quizás de Astrazeneca o la Sputnik. Nunca habíamos hablado tanto de ellas. Que si tienen una efectividad del 90 por ciento, que si esta otra no está probada en los mayores de 55 años, que si a pesar de estar vacunados es posible contraer otra vez la enfermedad… Que inseguridad nos produce tantas noticias, ya que todos nos hemos convertido estos meses en epidemiólogos.

Días, meses y los que están por venir, donde solo se habló de vacunas. En mis conferencias siempre aposté por esa gran vacuna que es la Esperanza, pero ¿existe una vacuna para nuestras emociones? Una vacuna que podamos fabricar los mediadores cuando se enfrenten al conflicto. Creo que hablar de la inteligencia emocional nos ayuda, pero sobre todo, que los mediadores consigamos que esa fórmula…sean la empatía, la asertividad, la comprensión, la vuelta a los valores humanos… la resiliencia.

Una vez leí que los psicólogos adoptaron esa expresión de resiliente, de la física, ya que en ésta, existe la capacidad de determinados materiales de volver a lo que era su forma original, después de que sobre ellos se ejerciera una gran presión. Por ello los psicólogos se refieren con la palabra “resiliencia” a la capacidad de las personas para volver a un estado de ánimo positivo después de haber sufrido una fuerte presión emocional como una enfermedad grave, la pérdida de un ser querido, un conflicto vivido o como ocurre actualmente, a una pandemia imprevista que nos ha vuelto irascibles, obstinados, desconfiados. Creo que fue Ghandi quien dijo que “no podemos evitar el dolor (el conflicto diría yo), pero si el sufrimiento que ello produce”. Todos los mediadores sabemos que no se puede evitar el conflicto, pero si que este se vea de forma positiva del cambio.

Por eso me atrevo a pedir una vacunación masiva de nuestras emociones y conseguir que lo negativo sea una oportunidad para crecer, tenemos que aceptar lo que nos está ocurriendo, pero intentar por otro lado disfrutar con los distintos proyectos que podemos emprender a partir de ahora, una vez nos “vacunemos de nuestras emociones”. Seremos capaces, por tanto, con la enseñanza de los mediadores, de que las consecuencias de un nuevo “conflicto”, sean mucho menor, que cuando no estábamos “vacunados”.

Así he podido ver en estos días, la cantidad de videoconferencias que nos han unido a compañeros a los que jamás hubiéramos accedido si no llega a ser por nuestro confinamiento. O los artículos y libros que han surgido con ocasión de haber tenido tiempo para leer y escribir. Pintores que no tenían tiempo para expresar su arte, se han encerrado en su estudio para crear su versión artística de lo que estamos viviendo. Padres y madres que se han ingeniado en la pandemia para entretener y divertir a sus hijos, jugando horas y horas, incluso reinventando juegos antiguos. Profesionales que se han afanado gracias a las redes a seguir formándose on-line y así conseguir lo que vienen persiguiendo desde hace tiempo para su futuro.

Estamos viviendo no solo una pandemia sanitaria sino en todo caso, una pandemia emocional, esta pandemia debe acabar con el “vampiro emocional”, aquel que está cerca de nosotros y que lo ve todo negro.

Creo que podemos conseguir desde la mediación y con los mediadores, una desescalada emocional, hasta el punto de que la quinta o sexta ola que hemos vivido (ojalá ya no tengamos la séptima), sea de optimismo,

Por eso no quiero dejar de pensar que una vacuna, no es más que construir un “escudo” ante padecimientos concretos. Para ello se fabrica y conseguir eso que oímos todos los días de generar inmunidad o producir anticuerpos.

Pero, no quiero terminar mi post sin poner en evidencia ¿Cómo se vacuna uno emocionalmente? Pues además de la mencionada resiliencia, no cabe más que sacar del cajón de nuestra vida, para “vestirnos” de la felicidad que nos puede dar, practicar la humildad, la bondad, la generosidad, el esfuerzo, la confianza, el perdón, el sacrificio, la aceptación, la honestidad…

Y por supuesto no te olvides, que quien elabora esa vacuna no es ningún laboratorio, sino, tú mismo querido lector, y si por lo que fuera estás en conflicto, confía en los mediadores, expertos en gestión de conflictos, para que las consecuencias no vayan más allá que ser una oportunidad de cambio

También me gustaría recalcar lo que nos puede ocurrir tras la pandemia, ya que surgirán nuevos tipos de negociaciones, más urgentes, más inmediatas, ya que la salud y el tiempo por vivir se han convertido en objetivo de todos.

Por eso, no paro de indicar que nos preparemos para un nuevo escenario, porque nuestro cliente, los mediados, ya no serán los mismos que antes de la pandemia y debemos estar preparados. ¿Qué nos va a quedar después de tanto confinamiento, desescalada, toque de queda, alejamiento social…? Sabemos que el conflicto es inevitable, y tenemos que vivir con ello, hasta el punto que los mediadores hablamos de una oportunidad donde ellos ven un problema, pero el tiempo cambia, la sociedad se transforma, tanto, que se instaló en nuestro interior, cierto miedo, ansiedad, preocupación por el futuro y que decir de la situación económica que vivimos.

Todo ello significa que nos vamos a encontrar con un cliente distinto, con empresas temerosas de invertir. Cada vez oímos más que vayamos día a día, sin previsión de futuro, porque nunca sabemos que ocurrirá y es mejor vivir el presente y quizás esta situación nueva, tenga cierta contradicción con nuestro trabajo de ayudarles a buscar y encontrar un acuerdo estable y duradero. Es más, hemos incluido en nuestra previsión de futuro, hablar de la salud, algo quizás impensable hace solo un año. ¿Qué ocurrirá si me encuentro mal? ¿cómo nos relacionaremos si enfermo?

Me atrevo a decir que tenemos que prepararnos ya a negociar, a través de la mediación, con situaciones imprevistas, social y emocionalmente, entre el “tiovivo” o “la montaña rusa”.

Pues bien, querido lector, para mi, el Tiovivo, viene a tener mucho significado en nuestros mediados. En primer lugar, en cuanto a sus emociones. Podemos decir que seguramente se encontrarán en un tiovivo emocional, que al igual que la atracción, sube y baja continuamente de forma circular, sin un rumbo fijo y solo mirando al centro, nada más evitará que se maree, con la visión del exterior. Pueden vivir dos mundos diferentes tras la pandemia. Será difícil el equilibrio de sus emociones

También nos podemos encontrar con lo que llamaríamos una situación de “montaña rusa”.

¿Y no es cierto también, querido lector o lectora, que tras esta terrible pandemia que vivimos nos vamos a encontrar clientes con constantes altibajos, avances y retrocesos, ultimátum y acusaciones cruzadas, cual montaña rusa?

Nos vamos a mover en negociaciones en búsqueda de acuerdos, entre el elevado optimismo de todo es negociable tras este confinamiento o el pesimismo de será imposible acordar nada.

Confiábamos en poder tener éxito en este o aquel proceso, con nuestra experiencia, nuestra dirección en el mismo, nuestro bagaje, pero me encontré en una verdadera montaña rusa

No me gustaría que tras la pandemia lleguemos a decir “desafortunadamente, no pude cerrar el trato después de varios intentos de último minuto para hacerles ver, la idoneidad de que lleguen a un acuerdo, viendo sus solicitudes e inquietudes de cada parte. No me lo puedo creer”

Estamos dicen ante una “nueva” normalidad, y esa palabra nueva, me marca el destino. Querido amigo, hay que profundizar y leer entre líneas para descubrir sus motivaciones no reconocidas, porque nuestros clientes son “otros”, distintos, la pandemia les ha cambiado

Vamos a descubrir, que aprender sobre su familia, la comunidad, su salud, la situación financiera, los intereses y más fue invaluable, y sobre todo a corto plazo, hasta el punto de evitar la conversación por completo si se trata del futuro.

Tenemos que estar preparados para retrasos, elucubraciones y quizás cierta desconfianza en lo que llegará.

Por eso solo quiero dejarte una pregunta ¿estas preparado para “vacunar” al nuevo cliente de mediación? El tiempo lo dirá.

Por Javier Alés

Mediador y Profesor de la Universidad Loyola

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  • Posted by AMM
Tags: emociones, mediación, vacuna