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Superando prejuicios: Acudir a mediación

Superando prejuicios: Acudir a mediación

Escrito por: Jorge Miralles Andress

En algunos sectores la mediación sigue recibiendo un tratamiento escéptico como un paso innecesario en la resolución de disputas

¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio. (Albert Einstein)

En algunos sectores la mediación sigue recibiendo un tratamiento escéptico como un paso innecesario en la resolución de disputas. Los abogados, negociadores naturales, generalmente están familiarizados con la negociación y la resolución de disputas. Entonces, ¿por qué molestarse con la mediación? Deja que los abogados lo resuelvan. Ese instinto de sentido común basándose en una serie de prejuicios, ignora las cualidades y los procesos que un mediador profesional experimentado puede aportar a la resolución de disputas.

Nuestra neutralidad e independencia de mediadores profesionales, que no tenemos “ningún gallo en la pelea”, no la puede tener ningún abogado de parte, por mucho talante conciliador que arroje. Esta independencia, nos permite evaluar de forma objetiva, las fortalezas y debilidades de un caso para lograr que las partes reflexionen sobre sus posiciones de conciliación y sobre los costos, las cargas y las demoras de continuar con el litigio.

No conozco ninguna parte contendiente que no esté convencida de que tiene “razón” y espera que un juez o jurado considerará que la otra parte está equivocada. Anhela tener su “día en el tribunal” para dar su versión. Sin embargo, a menudo no se permite que las partes cuenten su «historia» en el sentido más completo. Los hechos relevantes para los puntos legales en cuestión ni mucho menos recoge la historia total de la disputa. Por el contrario, la mediación es flexible. Los mediadores alentamos a que las partes mismas hablen (no solo sus abogados) y favorecemos que se dé una imagen completa de la disputa, en sus propias palabras. De hecho, las partes a menudo encuentran el proceso de mediación catártico, gracias a los procesos de escucha activa que realizamos como mediadores. Para la mayoría de las partes en disputa, la mediación ofrece el mejor (ya veces el único) “día en el tribunal” que tendrán, de verdad.

Las partes y sus abogados a veces insisten en que su disputa es “demasiado compleja” para resolverla, o que la otra parte es “demasiado terca” para escuchar razones. Les preocupa que un proceso de mediación pueda desperdiciar tiempo y dinero que podrían mejor dedicarse a preparar el caso para el juicio.  ¿Por qué debo ir a la mediación cuando voy a ganar mi caso, puede preguntar un litigante?

Es cierto que algunos casos no se pueden resolver a través de la mediación, pero son, con mucho, la minoría de los casos de disputas. Las partes y los abogados a menudo se sorprenden de cómo incluso las controversias aparentemente intratables pueden resolverse mediante un compromiso a lo largo del proceso de mediación. Inclusive cuando las partes no pueden resolver un caso completo, pueden obtener al menos una solución parcial de su disputa. Tales acuerdos parciales son mucho mejores que nada. Muestran que el arreglo es posible, y que quizás pueda ayudar a que las partes vuelvan a negociar, o al menos agilizar el proceso de resolución formal de disputas. Por lo tanto, la mediación, incluso si “no tiene éxito” en el sentido clásico de un acuerdo completo, puede brindar una valiosa ayuda en el proceso de resolución de disputas.

Peor aún, es cuando algunos asesores jurídicos temen que la mediación proporcione al adversario un «descubrimiento» que haga que el proceso de litigio sea más difícil. Poner boca a arriba las cartas, (todas o parte) en la mediación brinda la oportunidad para que los clientes y sus abogados sepan por qué no están de acuerdo y hacer algo productivo con respecto a su desacuerdo. Da a todos la libertad de ser creativos, gracias a que es un proceso confidencial. Estar abierto a sus posibilidades, sin embargo, requiere un enfoque diferente al que un litigante puede estar acostumbrado. Después de todo, actuar como un litigante puede llevar a un callejón sin salida, con ambas partes en los tribunales por una disputa que genera su propio ecosistema y que alguno puede llamar a esto un ganar/ ganar, pero no lo será para el cliente.

La mediación no es la panacea, pero una sentencia judicial, independientemente de su resultado, puede causar, a las partes en conflicto daños difícilmente reparables, puede destruir reputaciones y relaciones de negocios que han sido cultivadas a lo largo del tiempo. A las empresas y en general a los empresarios, no solamente les preocupan los beneficios en sus negocios, también son personas que han logrado determinada posición y prestigio entre sus pares y los grupos de interés; acudiendo a mediación para resolver las discrepancias y desacuerdos, las partes podrán dejar los derechos en un segundo plano frente a los intereses comunes. Ganar en la mediación es resolver el conflicto, y proteger la reputación, gracias a soluciones consensuadas en las que todos se sientan ganadores.

Jorge Miralles Andress

Mediador Mercantil/ Economista

Secretario del IMAMM

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  • Posted by AMM