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La mediación escolar como herramienta formativa

La mediación escolar como herramienta formativa

Escrito por: David Naranjo Miguel

Positivización del conflicto en la comunidad educativa

«Todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz, la  gente educa para la competencia y este es el principio de cualquier guerra. Cuando eduquemos para cooperar y ser solidarios unos con otros, ese día estaremos educando para la paz». Maria Montessori.

La dimensión pedagógica de la mediación se desprende de tres de sus objetivos principales, desarrolla una cultura de la paz,  colabora de manera fundamental en la educación  en valores como el respeto la responsabilidad, la cooperación, la empatía y hace especial hincapié en el aprendizaje de la gestión del conflicto en el presente y en el futuro

La mediación enseña en el ámbito escolar a gestionar el conflicto presente, pero esa enseñanza se proyecta al futuro con visión propedéutica. Esta visión responde al hecho de que el conjunto de saberes adquiridos con esta metodología se irá ampliando a lo largo de la vida. En la escuela se han aportado los conocimientos teóricos y prácticos básicos e imprescindibles para el posterior desarrollo y utilización en la vida adulta.

Durante el proceso de aprendizaje en el ámbito escolar se desarrolla un marco teórico que aborda el concepto fundamental de este artículo la resolución de conflictos y para ellos se propone una herramienta como base fundamental que es  la mediación escolar.

La misión de la educación es preparar a la persona para participar de forma activa en la sociedad. No puede por tanto limitarse únicamente a la mera enseñanza de los contenidos disciplinares marcados por el currículo, sino que se debe formar a los miembros de la comunidad educativa para que adquieran un conjunto de competencias que les permitan asumir los distintos retos a los que habrán de enfrentarse, y la resolución de conflictos no queda exenta de ellos, quedando recogida en el currículo como competencia básica transversal de aprender a convivir

Si bien es importante no obviar que la violencia ha sido una constante en la historia de la humanidad, en la actualidad los avances tecnológicos, y los nuevos medios de información y comunicación no hace sino incrementar su presencia en nuestra vida concediéndonos un acceso a la misma de manera constante e ilimitada, por tanto esto se manifiesta en la normalización de la misma por los más jóvenes, que interiorizan lo que ven y tiene su claro reflejo en todo su espectro social, entre ellos en su entorno educativo en los propios centros escolares.

La omnipresente violencia a la que el alumno se ve expuesto ya sea en los medios de comunicación, en los videojuegos, en su grupo de iguales o en su propia familia; se traduce en que muchos jóvenes han desarrollado una educación basada en un modelo de antivalores e intolerancia

Así pues y a modo de definición sistemática  entenderemos, en términos generales, el concepto de conflicto de acuerdo con F. Molina en su   obra “Nuevos conflictos sociales y su presencia educativa. Análisis sociológico y reflexiones para la intervención”, “cualquier situación en que dos o más personas entran en oposición o desacuerdo porque sus posiciones, intereses, necesidades, deseos o valores son incompatibles o son percibidos como tales”

De esta definición se desprenden dos aspectos fundamentales del conflicto, el primero es que  la percepción de incompatibilidad en los intereses, deseos o valores es suficiente para que se produzca un conflicto, y en segundo lugar que las incompatibilidades en los conflictos en la mayoría de las ocasiones son subjetivas y no necesariamente reales.

Así, la gestión y resolución pacífica de conflictos es una de las grandes preocupaciones de la educación, pues éstos no solo afectan a las relaciones interpersonales de la comunidad educativa, sino que repercuten en los procesos de enseñanza y aprendizaje y en la forma en la que los alumnos se integrarán en la sociedad el día de mañana, por lo que exigen una respuesta educativa.

De esta manera la sociedad y la propia comunidad escolar viene reivindicando la necesidad de formar al colectivo escolar en estrategias para la resolución pacífica de conflictos, y favorecer así, además de un abordaje efectivo y pacífico cuando el conflicto se produce, un clima adecuado de convivencia escolar no violento y respetuoso que facilite el establecimiento y mantenimiento de las relaciones interpersonales, y que pueda transferirse al resto de esferas de la vida.

Para ello, debemos de partir de un punto inicial en que el conflicto debe concebirse como un elemento inherente a las relaciones humanas y a la convivencia en grupo, que el mismo no solo es concebible desde un lado negativo sino que hay que podemos entenderlo también como un cumulo de oportunidades positivas y por tanto las opciones de resolución estarán determinados por la actitud que se adopte ante el mismo y el estilo de resolución con el que se aborde. Si asumimos que el conflicto es inevitable, y dado que las consecuencias que pueden derivar del mismo son muy distintas en función de cómo se afronte, en los últimos años se vienen desarrollando distintos programas de mediación escolar.

La asunción del conflicto como un elemento de la interacción social que ofrece la oportunidad de progresar favorece a adoptar una visión del conflicto, no violenta pues promueve el diálogo, colaborativa ya que supera la visión de un ganador y perdedor, y  de crecimiento personal y aprendizaje  ya que las partes buscan activamente soluciones a sus problemas.

En el contexto escolar el principal foco de violencia y por tanto el más preocupante se da precisamente en el plano de las relaciones interpersonales y se manifiesta por medio de la intimidación y victimización entre iguales,  conocido como acoso escolar o bullying, ha sido definido como la violencia mental, psíquica o física, continua y reiterada, que un agresor o grupo de agresores infringe sobre una víctima hasta conseguir el aislamiento y exclusión social, quien, a su vez, es incapaz de defenderse por sí misma de forma eficaz, esta pese a ser un tipo de violencia directa, este tipo de violencia escolar es habitualmente invisible y por tanto el acosador, al no sufrir ninguna consecuencia, refuerza su poder sobre la víctima y el acoso se encrudece con el paso del tiempo.

La mediación escolar ha demostrado ser una valiosa herramienta tanto para la resolución y gestión de conflictos como en la labor educativa en la que se cualifica a la persona para enfrentar futuros problemas desde una óptica de construcción positiva del mismo en el que se sustituya la confrontación por una búsqueda de soluciones pacíficas, si la intervención de una tercera parte neutral que fomente la comunicación y el entendimiento, por lo que facilita el desarrollo de actitudes como la empatía y el respeto mutuo. Así, no consiste únicamente en una herramienta para la resolución de conflictos puntuales, sino que es también un recurso preventivo que promueve un buen clima de convivencia en el centro escolar y una actitud cooperativa cediendo a  las partes en conflicto el protagonismo y la forma de afrontarlo por medio de su reconocimiento, reformulación y resolución. Con el recurso a la mediación en el entorno escolar se promueve el desarrollo de las competencias de autonomía e iniciativa personal y de aprender a aprender de los alumnos durante el proceso.

La mediación facilita la adquisición de las habilidades necesarias para resolver conflictos de forma pacífica y cooperativa en el futuro y en todos los ámbitos de la vida, por lo que la consideramos un instrumento de valor indiscutible para la educación.

A pesar de que la mediación en el campo escolar es una realidad relativamente reciente posee un gran potencial educativo, pues la mediación, más que una técnica de resolución de conflictos, es un auténtico proceso educativo para los que intervienen en ella. La mediación constituye una oportunidad de desarrollo personal para quienes la protagonizan y una posibilidad de mejorar la convivencia en todo el centro escolar.

La mediación escolar no sólo es una estrategia de resolución de conflictos, sino que conlleva una serie de valores y procedimientos que educan en la cultura de la Paz y consolida formas de actuación y gestión de los conflictos colaborativas y democráticas.

David Naranjo Miguel

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la UNED, Curso de Curso de Mediación Civil, Familiar y Comunitaria UNED (Mediador registrado en el Ministerio de Justicia), Curso de Mediación Escolar. Universidad Cardenal Herrera CEU, Curso de Orientación y Mediación Familiar, Curso Justicia Restaurativa: las víctimas como pieza central de un nuevo modelo de Justicia Universidad Carlos III

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  • Posted by AMM